La canción de la luna


(Horizonte de sucesos)





Desnudo y oculto en la maleza, hundido en las más profundas tinieblas del bosque, tan perdidas que nada salvo el olvido florece de su recuerdo, precipito mis sueños en los ciegos abismos de mi locura, esperando ser abrazado por las tiernas alas de mi quimera, esperando que la compasiva brisa de las utopías disuelva en suaves hilos las nubes que ocultan la faz de mi ilusión, esperando que su presencia pura y luminosa se derrame serena y apaciguadora sobre mí, esperando que se haga real la anhelada transformación, esperando que la Luna se deshaga y se haga carne de tu carne, sangre de tu sangre y alma de tu alma y baje a recogerme para amarnos en las alturas.




Guillaume de Rohan




Obituario


Guillaume de Rohan nación en una fecha imprecisa, aunque los estudiosos la sitúan entre la construcción de la Torre de Babel y la toma de la Bastilla, y en una ciudad indeterminada que los estudiosos ubican al Sur del Polo Norte y al Norte del Polo Sur. Sí, los estudiosos.


Ayudante en la carpintería de su padre durante la infancia, llegó a ser el mayor constructor de autómatas francés, y su talento creativo, imaginación desbordante y pericia técnica tan solo podrían ser comparables a las del gran J.F. Sebastian o el desafortunado John Will Straton.


Fue bandolero y salteador de caminos durante su juventud, formando parte de la cuadrilla del malencarado Sisebuto Bellafaz, de la que también formaban parte los abominables Antón Mazas, Elitrio Mazaquécano, Atilano Matamoros, Leoncio Bocanegra, Nepomuceno Malatesta, Simón Tenazas, Eusebio Vesubio, Prepucio de las Hovas y Crisóstomo Morrión Babaseca, lo más malaventurado de la región. Tuvo tiempo de reflexionar cuando dio con sus huesos en la prisión de Saint Roland y retomó, tras ser puesto en libertad, las habilidades adquiridas con su padre.


Tras celebrar nupcias con la bella y sin par Laura Lyssard, mujer de belleza melancólica y sobrecogedora, sin duda la más hermosa de la cristiandad, se estableció en una ciudad de la zona de Languedoc, que los estudiosos emplazan en... (en fin, mejor dejemos en paz a los estudiosos), donde abrió taller y fue padre. Pero algunos de sus vecinos, envidiosos y maledicentes, le acusaron de brujería, necromancia y otras artes del demonio peludo, asegurando haber visto a algunos de sus autómatas caminando por los campos en noches oscuras y escalando las tapias del cementerio. Finalmente, Guillaume de Rohan fue quemado sobre una pira hecha con sus maravillosas creaciones. Más no todas se perdieron, pues algunas de ellas lograron escapar.


"La canción de la Luna" es uno de los poemas dedicados a su esposa y que fueron publicados póstumamente bajo el título de "A Laura".