El mundo sumergido
La fortuna nos precipita en el océano del presente. La brutalidad del impacto derrumba los corredores de la memoria. Los pulmones se anegan con las aguas de la experiencia y su peso nos arrastra hasta las profundidades del futuro. El descenso se hace lento, tenebroso; la caída, inexorable. Las mareas nos agitan y desplazan, nos enlazan y desatan y entrecruzan los destinos. La esperanza y los proyectos se disuelven en la realidad de las aguas y acaban sepultados en el légamo del fondo. Es el Sheol del Piélago.
Algunos hijos de los hombres permanecen sumergidos, apenas conscientes, conteniendo la respiración, resistiendo a las corrientes, inadvertidos en un mundo bárbaro y extraño que no sienten como propio. Y, de cuando en cuando, animados por un leve y remoto vigor, llegan, con un cauteloso impulso, hasta la superficie del pasado, para llenar sus pulmones con el estimulante y fértil aire del recuerdo.
Bergengruen Bubenhagen
Obituario
Individuo de rancio abolengo, su linaje se remonta a una de las tres familias supervivientes al Diluvio, a saber, al linaje de Atrahasis.
Sus huesos vieron la luz en una pequeña ciudad del Quersoneso Címbrico, durante las fiestas Lemurias.
Embarcó con Samuel en el "Pequod", y si su nombre no figura en la famosa novela de Herman Melville se debe al despecho de este por un lío de faldas que ambos tuvieron una noche de ron y cerveza en el puerto danés de Thyboren. Participó en las Expediciones "Terra Nova" y "Discovery" con Robert Falcon Scott. Se enroló en el "Nimrod" y en el "Endurance" con Ernest Shackleton. Navegó en el "Fram" a las órdenes de Roald Amundsen. Voló en el "Norge" con Umberto Nobile
Y por si esto fuera poco, colgaban tres aros de una de sus orejas, muestra palmaria de la heroicidad de haber cruzado en otras tantas ocasiones el cabo de Hornos.
Perdio la vida en algunas de estas expediciones, pero su determinación fue siempre alabada y ponderada por sus compañeros.
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